Después de seis décadas identifican los restos del sacerdote
guerrillero Camilo Torres Restrepo
Una de las preguntas más persistentes del conflicto
armado colombiano, abierta durante casi seis décadas, ha comenzado finalmente a
encontrar respuesta. Este viernes, un grupo de forenses confirmó el hallazgo e
identificación de los restos del sacerdote y guerrillero Camilo Torres
Restrepo, desaparecidos desde el momento mismo de su muerte en combate el 15 de
febrero de 1966, en el municipio de San Vicente de Chucurí, Santander.
El anuncio se produce a poco más de tres semanas de
cumplirse 60 años de su fallecimiento y representa un hito en la reconstrucción
de la memoria histórica del país. Durante décadas, el paradero de Camilo Torres
fue objeto de especulación, silencios institucionales y reclamos insistentes de
sectores académicos, religiosos y sociales que exigían verdad sobre su destino
final.
Camilo Torres Restrepo, sociólogo, sacerdote
católico y militante del Ejército de Liberación Nacional (ELN), es una de las
figuras más simbólicas y controvertidas de la historia política latinoamericana
del siglo XX. Su decisión de abandonar el sacerdocio tradicional para
integrarse a la lucha armada marcó un punto de inflexión en el pensamiento
político-religioso de la región y lo convirtió en referente de la llamada
teología de la liberación.
La confirmación forense del hallazgo fue posible
gracias a un proceso técnico y científico que incluyó análisis osteológicos,
genéticos y documentales, desarrollados por expertos especializados en
identificación de víctimas del conflicto armado. Según las autoridades, los
restos fueron recuperados en el área donde se registraron los combates en los
que murió Torres Restrepo en 1966.
Este avance no solo tiene un valor judicial y
científico, sino también profundamente simbólico. La identificación de los
restos de Camilo Torres contribuye a cerrar un capítulo doloroso de la guerra
colombiana y a saldar una deuda histórica con la verdad, en un país donde miles
de desaparecidos siguen sin ser encontrados.
Diversas organizaciones sociales, sectores
académicos y representantes de la Iglesia han señalado que este hallazgo debe
leerse como un paso más en los esfuerzos por esclarecer el pasado y dignificar
la memoria de quienes, desde distintas orillas, hicieron parte del conflicto.
También reabre el debate sobre las causas estructurales de la violencia y el
papel de la ética, la fe y la política en la historia nacional.
Con la confirmación de sus restos, la historia de
Camilo Torres Restrepo empieza a cerrarse en lo material, aunque su legado
político, intelectual y moral sigue abierto a la reflexión crítica. A casi 60
años de su muerte, Colombia se enfrenta nuevamente a su figura, no desde el
mito o la ausencia, sino desde la verdad histórica y la memoria colectiva.
Informe: redacción terceraRAÍZ

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