Gorgona ha sido alienada
Los
Parques Naturales Nacionales, tienen como finalidad conservar los valores
sobresalientes de fauna, flora y paisajes, con un régimen especial de manejo de
planeación integral y con principios ecológicos para evitar su deterioro,
perpetuando en estado natural comunidades bióticas, características
fisiográficas, unidades biogeográficas, recursos genéticos y especies
silvestres en vía de extinción.
Por:
Armando Palau Aldana
Son
puntos de referencia para investigaciones científicas y educación ambiental,
asegurando la estabilidad ecológica y para mantener la biodiversidad
protegiéndola de fenómenos naturales, culturales, históricos e internacionales,
con el propósito de contribuir a la preservación del patrimonio común de la
humanidad. Por todo esto, los Parques Nacionales Naturales son incompatibles
con actividades militares.
Con
ocasión de la visita de seguimiento de funcionarios de la Autoridad de
Licencias Ambientales al Parque Natural Gorgona, para determinar la procedencia
de una audiencia pública ambiental respecto de la construcción de la Estación
Guardacostas, se argumentó por parte del Ministerio de Defensa en Guapi (con el
beneplácito anticipado de la ANLA), que no podemos visitar ciertos senderos de
la biodiversa isla, puesto que tienen restricción al público por razones de
seguridad nacional, no obstante que se dijo también, en un lenguaje disuasivo,
que la obra tiene como objetivo principal cuidar y salvar a los navegantes
circunvecinos, sin hacer énfasis que su objetivo principal son misiones
militares de defensa de la soberanía nacional y seguridad marítima mediante la
represión de la delincuencia en el mar.
Esta narrativa no es del nuevo gobierno (también se utilizó en el anterior), lo que nos lleva a abordar nuevamente la discusión sobre la riesgosa alienación militar de los frágiles y vitales nichos de biodiversidad, so pretexto de operaciones militares para salvar vidas, un indiscutible contrasentido y una evidente falacia. Las labores para garantizar la seguridad nacional, corresponde a un criterio militar que contradice la vocación ambiental de un Parque Natural (así lo determinó el Código de los Recursos Naturales, 1974), poniéndose de presente un discurso maniqueísta, que lejos de su vocación guerrerista, pretende hacernos creer la priorización del disfraz de la ayuda humanitaria de la Estación de la Armada Nacional.
Así
las cosas, las funciones legales militares de defensa de la soberanía nacional
y seguridad marítima, confirman que estamos ante la construcción de una
Estación Militar Guardacostas que se pretende aclamar falazmente como Centro
Salvavidas dentro de un frágil nicho de megabiodiversidad, desatendiendo las
dinámicas de la realidad de la contundencia de la madre natura que nos advierte
la fragilidad de la vida con sus terremotos y avalanchas, sin que logren
sensibilizar a mujeres y hombres al servicio pasajero de la función pública en
las entrañas de establishment profundo.
Los
parques nacionales naturales, desde tiempos iniciales de la república, en
cualquiera de las visiones gubernamentales por las que ha trajinado nuestra
matria en estos dos siglos de institucionalidad, constitucional y legalmente
son bienes de uso público de carácter inalienable, uno de sus mayores atributos
estatales. Así las cosas, a partir del licenciamiento para construir la
Estación Militar Guardacostas con su muelle para el arribo de lanchas
artilladas y la pretendida instalación del contaminante radar, quien administra
el Parque Natural Gorgona no es la Unidad de Parques Nacionales sino la Armada
Nacional que lo ocupa con propósitos de seguridad nacional. Nadie puede tapar
el solo con un dedo, dice el refrán popular. Es un Parque Natural y ahora es
una Estación Militar Guardacostas.
La
noción latina de lo inalienable, nos indica que un bien desde la perspectiva
jurídica, no puede transferirse ni cederse su propiedad a otro, máxime en el
caso de los Parques Nacionales catalogados desde todas las perspectivas como
bienes de uso público, pues son constitucionalmente riquezas naturales de la
Nación. Estas garantías jurídicas que permanecen en el imaginario normativo,
seguirán siendo reclamados contra viento y mareo por pocos y pocas, que
luchamos incansablemente y sin declinar por la defensa de la vida haciendo
camino al andar, pregonando por estas entelequias holísticas virtuales, que
como los cantos de las Ballenas Jorobadas se escuchan remotamente bajo la
superficie de la mar y alrededor de la Gorgona, el ombligo vital del Pacífico.
Por
supuesto que estas disertaciones son constancias que más temprano que tarde
afloraran como antesala a la tragedia de nuestra casa común, que esta tierra
nos depara y nos presta para proyectar el bello y sublime don de la vida y de
nuestra existencia. Dice el bello tango de Canaro y Pelay "Todo es
mentira", cuando pensamos en funcionarias ambientales de turno y en una
caterva de congresistas alternativos:
"No creo
en nada ni en nadie creo;
y en mi sendero
desolador,
el desengaño
tan solo brilla,
el desengaño y
el desamor.
¡Noche en el
alma! ¡Caras siniestras!
Horas amargas
solo encontré.
¡Mentira, todo
es mentira!

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