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El terremoto «milagro»; De La Espriella style


El terremoto «milagro»; De La Espriella style

El terremoto «milagro»; De La Espriella style

«Trabajo sin descanso, día y noche, porque un presidente del pueblo debe estar con su pueblo en las horas más oscuras. Las cosas de Dios, queridos compatriotas, solo Dios las sabe. Él decidió ponernos en esta prueba tan dura y, en su sabiduría, lo hizo justamente el día en que comenzó mi mandato». 17 de agosto de 2026, alocución presidencial de Abelardo De La Espriella (ADLE).

Por: Víctor Manuel García Ayala

En todas las disciplinas del conocimiento, la comunidad científica ha concluido que un terremoto es una sacudida repentina y violenta de la Tierra, causada por la liberación de energía acumulada en el interior del planeta; ocurre cuando las rocas de la corteza se rompen y fracturan bruscamente a lo largo de una falla. Un milagro, por su parte, es un suceso extraordinario y maravilloso que no se puede explicar mediante las leyes de la naturaleza y que se atribuye a una intervención divina; en el uso cotidiano, se entiende como un hecho fortuito o de extrema buena suerte.

Sinceramente, no sé si Dios conoce las horas más oscuras de ADLE, ni cuándo o dónde las comparte con el pueblo colombiano. Lo que sí sé es que el 7 de agosto fue el inicio de su mandato presidencial y que el terremoto ocurrió tres días después, el 10 de agosto. Ese día y a esa hora, el mandatario se encontraba en la Feria de las Flores posando para las cámaras junto al gobernador de Antioquia y el alcalde de Medellín.

Pasemos de los relatos a la realidad que dictan los datos: cómo está atendiendo la tragedia el Gobierno de ADLE y qué se ha hecho realmente para resolverla.

El 10 de agosto de 2026, a las 7:34 a. m., los colombianos fuimos sorprendidos por un sismo de magnitud 7,4 y 103 kilómetros de profundidad, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, Chocó. El Servicio Geológico Colombiano confirmó estas variables y señaló que se trató del evento telúrico de mayor magnitud registrado en el país en lo que va del siglo XXI.

El despliegue de 20 equipos especializados de búsqueda y rescate hacia los puntos críticos no se dio de forma oportuna durante las primeras horas, cuando cada minuto era vital para salvar vidas. A esto se sumó la confusión interinstitucional en la cadena de mando y coordinación. En contraste, merece el mayor reconocimiento la labor de jóvenes, mujeres, familiares y voluntarios que, con solidaridad, valentía y dignidad, rescataron a las primeras víctimas de entre los escombros.

Resulta igualmente cuestionable la decisión política de prescindir del empalme gubernamental y haberle pedido la renuncia al director encargado de la UNGRD, Javier Pava. Su permanencia temporal habría garantizado la continuidad operativa y una respuesta eficaz mientras la nueva administración asumía el control.

A esto se añade la negativa a recibir la ayuda internacional ofrecida de inmediato por los gobiernos de Chile, México y China, países que disponían de equipos especializados para la remoción de estructuras livianas de colapso —precisamente las que requerían atención urgente para rescatar sobrevivientes—. El ministro de Relaciones Exteriores, Omar Bula E., justificó esta decisión argumentando que solo se aceptaría asistencia de países aliados al Gobierno, como Israel, Estados Unidos, El Salvador y Perú.

Mediante el Decreto 1261 del 19 de agosto de 2026, el Presidente declaró el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica. Bajo este marco, se calcula que el costo de la reconstrucción ascenderá a 30 billones de pesos. El 30 de septiembre se presentará el diagnóstico consolidado de viviendas, censo de damnificados y clasificación de daños para determinar cuáles inmuebles son recuperables y cuáles requerirán reconstrucción total.

Según el balance presentado el 21 de agosto desde la sala de crisis del Puesto de Mando Unificado (PMU) por un presidente ADLE un poco más aterrizado, el saldo oficial de la tragedia registra 329 personas fallecidas, 354 rescatadas con vida, 247 desaparecidas y 4.595 heridas.

En términos de infraestructura, se reportaron 26.945 unidades habitacionales con colapso estructural, 127.557 viviendas con daños parciales y 66 edificios afectados. La devastación se concentró principalmente en Quibdó, Pereira, Cali y Manizales, impactando a un total de 481 municipios. Asimismo, sufrieron averías 367 centros de salud, 3.710 instituciones educativas, 5.584 centros comunitarios y 427 vías del país.

Ningún gobierno puede predecir un terremoto. Sin embargo, la prioridad actual debe ser la atención a las víctimas y no el aprovechamiento de la tragedia para impulsar una agenda política. La sola presencia del presidente en las zonas afectadas no equivale a una gestión eficiente. Mientras la emergencia transcurría, el mandatario anunció el reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán y dedicó tiempo a coordinar con el secretario de Guerra de EE. UU., Pete Hegseth, la integración de Colombia a la coalición militar «Escudo de las Américas».

La pregunta de fondo no es únicamente cómo se respondió en los primeros días, sino cómo se administrarán los recursos de la reconstrucción, quiénes ejecutarán los contratos, qué mecanismos evitarán la corrupción y qué nivel de participación tendrán las comunidades afectadas.

Sacada de la manga, la administración presenta como supuesta solución técnica el modelo del FOREC para la reconstrucción habitacional. Con esto crea una instancia paralela a las entidades territoriales, al margen de las comunidades y sin contar con una actualización del Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente.

Concluyo con dos reflexiones y un hecho financiero:

«Si Petro hubiera atendido esa emergencia, todo habría sido mejor, mucho más efectivo y mucho más rápido».

Francisco Maturana García

«Una emergencia de esta magnitud no se supera si no se busca un impacto estructural que mejore la calidad de vida de la gente. No podemos resignarnos a reconstruir las casas en el mismo estado precario en que estaban, ni a mantener una infraestructura educativa obsoleta sin herramientas digitales, o una red pública de salud deficiente. Tampoco a que el aislamiento vial del Chocó continúe igual. Esta es la oportunidad para realizar una inversión diferencial y asertiva que repare el olvido histórico que ha sufrido el departamento debido a las decisiones centralistas».

Nubia Carolina Córdoba, gobernadora del Chocó.

Por último, el proyecto del Plan Nacional de Desarrollo presentado por el Gobierno al Congreso incrementó el presupuesto en $59,3 billones de pesos respecto al dejado por la administración anterior. No obstante, no se asignó un solo peso directo para la atención de la emergencia: esta se financiará mediante créditos con la banca nacional e internacional, donaciones privadas y más impuestos a través de una reforma tributaria.

Los fondos serán administrados por el «Fondo Milagro» mediante una fiducia pública, mientras que las donaciones se canalizarán a través de la «Fundación Colombia Luz y Sonrisas», representada legalmente por la primera dama, Ana Lucía Pineda, e instituida el 7 de julio de 2026. Esta estructura ya ha desatado fuertes reclamos de la ciudadanía, que exige auditorías rigurosas y total transparencia sobre el manejo de los recursos.

Así opera la «batalla cultural» al estilo ADLE: si no la entiendes, el ESMAD te la explicará.


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