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La violencia desbordada en Cali


La violencia desbordada en Cali

La violencia desbordada en Cali
 

Santiago de Cali, a lo largo de las últimas dos décadas, ha ocupado los lugares más vergonzosos a nivel mundial como una de las ciudades más inseguras y violentas. Las cifras de asesinatos de más de 1.000 personas cada año son un indicador de que existen múltiples factores que han multiplicado la violencia homicida y no existe una política pública exitosa que logre disminuir las muertes violentas en la ciudad.


Por: Marlon Bedoya Cifuentes

Las elevadas cifras de asesinatos que se presentan de manera diaria en la capital del Valle del Cauca generan temor y zozobra entre quienes habitan la ciudad. La violencia homicida no se encuentra focalizada en los barrios o sectores de bajos ingresos económicos, como ocurría en otros momentos históricos; las situaciones de violencia se generan en toda la ciudad; en todos los barrios se han presentado hechos de violencia homicida.

Cali históricamente ha estado atravesada por fenómenos sociales como olas migratorias, pobreza, violencia armada producto de grupos de narcotráfico, pandillas juveniles y presencia de células de actores armados en la ciudad, todas estas situaciones han sido el escenario ideal para que la violencia lograra avanzar y mantenerse en cifras récord, en un momento de nuestra historia reciente parece que dejo de importarnos los asesinatos diarios de la ciudad que en un día pueden llegar a ser 6 personas asesinadas por diversas razones las cuales no logran ser reveladas o investigadas por las autoridades competentes.

En este escenario  de muerte y violencia constante, las alcaldías y los funcionarios públicos han buscado implementar proyectos y desarrollar políticas públicas que tengan como fin sacar a la ciudad de la lista de las ciudades más violentas a nivel mundial, se ha estudiado y abordado el fenómenos de la violencia desde enfoques de salud pública concibiendo que esta es un fenómeno epidemiológico sobre el cual se debía actuar con las mejores herramientas desde el campo de la salud, desarrollando programas de prevención y atención temprana en los sectores más vulnerables de la ciudad como ocurrió en la década de los años 90 en la ciudad de Cali, posteriormente se han desarrollado alianzas estratégicas con la fuerza pública que han promovido un enfoque de mano dura y vigilancia constante en la ciudad, pero los resultados en cuanto a la disminución de los crímenes violentos y asesinatos violencia no han llegado a feliz término.

Entre quienes generan violencia y encuentran en el crimen una fuente de ingresos rentables, existían una serie de códigos y normas propias que deben ser respetadas, sin embargo, en los últimos años, se puede evidencia como dichos códigos y normas han sido olvidadas, existen nuevos actores violentos sin unos mínimos éticos que les lleva a cometer cualquier tipo de acción, anteriormente en la ciudad de Cali, no se presentaban crímenes violentos en contra de mujeres y menos contra niños, estos estaban protegidos o gozaban de una condición especial, pero en los últimos años en la ciudad de Cali se vienen presentando de forma recurrente violencia contra estos dos grupos poblacionales, mujeres asesinadas, niños desparecidos  descuartizados en  cañaduzales y violados.

Podríamos afirmar con total certeza que la criminalidad en Cali ha mutado, se ha transformado en una violencia deshumanizada, quien ejecuta esta violencia a perdido su ethos ético, llevándolo al borde del estado de naturaleza donde se impone el más fuerte y no reconoce ningún tipo de valor social, ético o comunitario, existe un depredador que encuentra personas para sus acciones violentas y sobre el cual no hay una sanción o castigo efectivo.

Frente a esta situación relatada, la ciudad de Cali se encuentra en una disyuntiva ética: ¿Cómo garantizar unos mínimos de bienestar y seguridad a todos los integrantes de la ciudad? ¿Cómo lograr que la violencia contra mujeres y niños logre disminuir de forma sustancial? No es momento ya de pasar de políticas públicas de seguridad sin efectos a la consolidación de nuevas estrategias que protejan la vida de los habitantes de la ciudad.

Es preciso preguntarse, si la ciudad se queda inmune ante la desaparición de mujeres, niñas y niños y después de varios días de búsqueda infructuosa estos son encontrados asesinados, no es momento de cambiar el plan de acción y trabajo por parte de las autoridades competentes.

Cuál es el papel que debe desarrollar la sociedad caleña de todas las clases sociales, debe reflexionar sobre lo que viene ocurriendo en la ciudad o esconderse en sus unidades residenciales y orar al cielo para que ningún delincuente se cruce en su camino y decide destruir su vida.

Como sociedad se debe dar un momento de reflexión y cambio profundo sobre los procesos de relacionamiento y resolución de conflictos, la paz de la ciudad ha sido arrebatada en su conjunto por el accionar de un grupo de delincuentes y sicarios que asesinan de forma constante y no existen capturas que disminuyan los efectos de las organizaciones criminales, es necesario exigir un plan de seguridad que proteja la vida de todas las personas que habitan la ciudad, no es momento de esconder la cabeza y decir que esos niños asesinados estaban en algo malo o que la mujer asesinada se encontraba en situaciones irregulares, es momento de pedirle a las autoridades respuestas para poder vivir en paz y tranquilidad, hoy Cali es una ciudad donde no vale la pena estar ni vivir, a pesar de las campañas publicitarias que existen para incrementar el número de turistas, pero no toman en cuenta la situación de seguridad que se presenta en la ciudad.

La vida en Cali perdió su valor natural y sagrado, a pesar de la belleza natural de la ciudad, la salsa, la deliciosa comida, es necesario un plan de seguridad real y efectivo que promueva derechos humanos, no estigmatice sectores sociales y garanticen un mínimo de seguridad para todos y todas, la muerte no puede ser la constante y evitar que Cali se convierta en la sucursal de la muerte.

Es momento de dejar las excusas y actuar por parte de las autoridades competentes, alcaldía de Cali, Policía Nacional, Fiscalía, no más mujeres asesinadas en estado de gestación, desaparecidas, niños violentados y descuartizados en cañaduzales, es momento de actuar para lograr una ciudad donde la vida sea posible.


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