Apuntaciones idiomáticas
Cada año, en la fecha aniversaria de la muerte de don Miguel de Cervantes Saavedra, autor del Quijote de la Mancha, se celebra el Día de la Lengua Española, con alrededor de 600 millones de hispanohablantes, de los cuales 500 millones son nativos, que se suman a los 78 millones con competencia limitada o personas no nativas que han cursado estudios de niveles intermedios, y a los 24 millones de estudiantes activos, según cifras del Instituto Cervantes de España, del año 2024.
Por: Diego
Quintero Rincón
Además de ser uno de los seis idiomas oficiales
de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el español se consolida como
la segunda lengua materna del planeta, tras el chino mandarín, y la cuarta
lengua más hablada, después del inglés, el chino y el hindi; entre las lenguas
romances, la más hablada y la tercera más usada en internet. Así mismo, México,
con 126 millones, era para el 2024, el país con el mayor número de
hispanohablantes, seguido de los Estados Unidos con más de 65 millones de
personas de origen hispano, y, en tercer lugar, Colombia con 51 millones de
personas que tienen al español, como su lengua nativa.
El español o castellano, tuvo su origen en los
monasterios de Yuso y Suso de San Millán de la Cogolla, municipio norteño de la
comunidad autónoma de La Rioja en España, donde monjes medievales escribieron
los textos más antiguos, con posterioridad a la tradición oral que se produjo
siglos antes, siendo imposible determinar el límite entre el latín del que se
originó y la lengua romance en la que derivó.
En Colombia, de la que se ha dicho tantas veces, que es el lugar donde mejor se habla el español, en medio de la polarización ideológica del siglo XIX entre radicales y regeneradores —descollaron filólogos y literatos, como Rufino José Cuervo, Miguel Antonio Caro, Marco Fidel Suárez y Ezequiel Uricoechea, por citar algunos—, a los que seguramente debemos en inicio, 'calificaciones meritorias' como la anterior. Así mismo, la Academia Colombiana de la Lengua, fue la primera corporación creada en América, en el año de 1871, después de la Real Academia Española, nacida en Madrid bajo la iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco (Marqués de Villena) durante el reinado de Felipe V, en el año de 1713.
No obstante, en contravía de los propósitos de
mejor uso y corrección del idioma, -y de su constante cambio, acorde con las
condiciones particulares de los distintos lugares donde se habla-, puede
sugerirse que el idioma como construcción social y cultural, está expuesto al
vaivén de ciertas influencias, no siempre positivas.
Los modos y soportes de la comunicación en el
contexto actual, mediados por las Tecnologías de la Información y la
Comunicación, donde muchas veces se impone el resultado y la velocidad del
procedimiento tecnológico, pueden tornarse algunas veces en amenaza facilista,
frente a la pureza o al menos la solvencia idiomática.
De relevancia, resulta ser la promoción del hábito de la lectura, que ha sufrido el notorio influjo de las redes sociales, —más allá del persistente paradigma comunicativo del texto impreso—, que pareciera ser superado bajo nuevas modalidades tecnológicas.
Sin embargo, esa promoción requiere mayores y
coordinados esfuerzos institucionales, escolares y sociales, que redunden en
una mejor y correcta aprehensión del idioma, en fructíferas competencias
lectoras y de escritura, y en ambientes que inculquen su fascinación. En ese
sentido, el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el
Caribe, que patrocina la Unesco, ha estimado que un colombiano lee 2,2 libros
al año, frente a 2,9 libros en México, 3 libros en Perú, 4 libros en Brasil,
4,5 libros en Argentina, 5,4 libros en Chile, y de lejos, España entre los
países de habla hispana, con 10,3 libros leídos en un año.
Como colofón, valga mencionar que un ilustre expresidente
colombiano, al referirse en toda ocasión al grupo insurgente de las Farc,
incurre en una reiterada incorrección gramatical, —tal vez, exprofesor,
por su conocida aversión política con tal grupo—, que hizo
carrera entre sus prosélitos, muchos de ellos reconocidos profesionales,
desconociendo que al usar una sigla o acrónimo precedido de un artículo, este debe
concordar en género y en número con el sustantivo que constituye el núcleo
sintáctico de la expresión abreviada. Para el caso, ese sustantivo es el
femenino fuerzas en plural, siendo lo esperable que se utilice con el artículo
femenino en plural: las Farc, y no la Farc, como lo dice el expresidente.

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