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Mi voto es libre: Óscar Benavides y Alejo Vergel


Mi voto es libre: Óscar Benavides y Alejo Vergel

Mi voto es libre: Óscar Benavides y Alejo Vergel

Hermanas y hermanos, amigas y amigos, compañeras y compañeros, honorables ciudadanas y ciudadanos de a pie, pueblos de río y de puertos, gentes de trochas y esteros, personas que caminan con el sol en la piel y la memoria en la espalda: hoy los convoco a un hecho político, a un acto de rebeldía y firmeza colectiva.

 

Por: Jefferson Montaño Palacio

Desde el 5 de diciembre, momento en que inscribimos esta candidatura, también escribimos un rumbo, una voluntad, una herida que quiere ser cerrada y una esperanza que exige ser pronunciada con nombre propio: Óscar David Benavides Ángulo y Alejo Vergel Arévalo. Unos jóvenes que no vienen a servirles a las élites, sino a confrontarlas. Esta no es la historia de un solo hombre, es la historia de un pueblo que se cansó de esperar. Un pueblo que ha sido contado como estadística congelada, como una cifra más en campaña, pero desechada en los días de glorias en los gobiernos de turno.

A ustedes les hablo, trabajadoras y trabajadores informales: gentes de manos desgastadas, rostros arrugados y lacerados por el frío, rebuscadores de la vida, quienes sostienen ciudades enteras sin que nadie se atreva a reconocerlos con dignidad. Los vendedores ambulantes, los campesinos y mineros de rostros anónimos, los artistas sin patrocinadores, las madres cabezas de hogar convertidas en economía de supervivencia, los jóvenes que inventan oficios para no perderse en las esquinas.

Ustedes son la columna vertebral de este país, aunque los poderosos prefieran llamarlos “informales y marginados” para no aceptar que son indispensables en cada acto y hecho político.

También les hablo a ustedes, afroconvenientes: aquellos que solo se acuerdan del color de su pueblo cuando la foto electoral lo exige. A ustedes les decimos que el pueblo negro-afrocolombiano despertó y ya no come cuentos. La representación ya no puede seguir siendo un negocio personal, una credencial de representación para reuniones cerradas en salones del poder mientras los territorios sangran de escasez.

Y a ustedes los afros notables, mujeres y hombres que la historia quiso usar como vitrina, pero que hoy entienden que sin pueblo no hay liderazgo verdadero. Bienvenidos a un nuevo camino que exige humildad y rigor, compromiso y ética.

A ustedes también les hablo, afros visibles, brillantes en ciudades y academias, que han ganado espacio a punta de talento y terquedad. Hoy su visibilidad es necesaria, pero ya no basta con solo ser un símbolo; es hora de ser parte de nuestra columna vertebral.

No podría dejar de nombrar a quienes casi nadie nombra, las nuevas ciudadanías invisibles. Gente que existe sin existir en los registros, que habita el país sin que el Estado los habite. Pueblos afros, indígenas y campesinos en montañas perdidos, pescadores en playas sin carreteras, jóvenes desplazados que se pierden entre la indiferencia y el ruido urbano. Para ustedes hemos propuesto esta candidatura para quienes han sido ignorados por funcionarios públicos que hablan de democracia desde escritorios brillantes, pero no conocen el olor de la humedad sin alcantarillado y agua potable en los barrios, ni el sonido de las balaceras en la noche, ni el silencio de un territorio que espera justicia social desde hace siglos.

Por eso hoy estoy aquí, sentado escribiendo para reafirmar que la política no es una foto, no es un eslogan, no es un pacto entre élites. La política ---la que reivindicamos hoy--- es el bombo golpeador, la memoria, el territorio, nuestro más grande sueño colectivo. Es la palabra que se hace camino, es la justicia que por fin se sienta en la mesa con los hijos e hijas de los invisibles.

Acompañó en este proceso convencido desde lo colectivo ante las candidaturas de Óscar David Benavides Ángulo, a la Cámara de Representantes Afro, y Alejo Vergel Arévalo, al Senado de la República de Colombia, en donde no vengo a pedir un favor, vengo a invitarlos y proponerles un pacto. Un pacto con los que madrugan sin salarios justos. Con los que cargan la economía del país sobre sus hombros sin que nadie les diga gracias. Con los que fueron expulsados de la historia oficial, pero no renunciamos al futuro.

Vengo a convocar a un pueblo que no se rinde, que ha sido golpeado, pero nunca derrotado, que ha sido silenciado, pero jamás callado. Que ha sido traicionado, pero jamás bajará la cabeza. Nos vemos este 8 de marzo en las urnas votando a la presidencia por el compañero Iván Cepeda Castro Pacto Histórico: seamos libres. Vota Libres.


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