Colombia ante una nueva competencia electoral
La
población que habita dichos territorios como el Urabá Antioqueño, Chocó, La
guajira, Santander, Norte de Santander, Valle del cauca, Cauca, han tenido que
hacer sus vidas en medio de la presencia de estas organizaciones armadas que
han operado y operan en los territorios a lo largo del tiempo. Estas
organizaciones armadas al margen de la ley, basan sus actividades económicas en
la minería ilegal, extorsión, producción de drogas ilícitas, entre otras actividades,
estos grupos se han encargado de crear redes de cooperantes ilegales que les
permite tener una estructura organizada en
dichos territorios, a pesar de la presencia de fuerzas del Estado como
el Ejército y Policía Nacional que buscan regular la vida en territorios
apartados del país, pero son superados por la organización y capacidad de estos
grupos armados para cooptar a jóvenes y adultos que se convierten en miembros
de la estructura como milicianos que cumplen funciones específicas, los cuales
suelen recibir un pago por sus servicios a lo largo del tiempo.
En
este escenario de organizaciones armadas y ejércitos irregulares que tienen
presencia en varios departamentos del país, que tienen un poder militar y
económico que está en conflicto con el Estado de manera directa, los cuales se
niegan a iniciar procesos de negociación y sometimiento que terminen en la
dejación de armas y el sometimiento a la justicia, en este complejo escenario
se desarrolla una nueva competencia electoral, para ocupar el cargo de la Presidencia
de la República de una nación que busca diversas estrategias para avanzar a
pesar del fenómeno de las viejas violencias recicladas. Es preciso mencionar que
se desarrollaron intentos del gobierno actual del presidente Gustavo Petro, por
adelantar procesos negociación y diálogo, con diversos actores armados, sin
embargo no se llegó a un proceso exitoso de negociación y construcción de paz
con estos grandes grupos armados, lo cual deja un sinsabor en un porcentaje de
la población urbana y rural que han sido
testigos de las acciones de violencia que se niegan a desaparecer y que no
parecen tener una explicación racional después de más de 60 años de conflicto
armado y múltiples procesos de paz que no han logrado poner fin a la espiral de
violencia cíclica que se presenta en las zonas rurales del país.
En
estas circunstancias se desarrolla una nueva contienda electoral en la cual se
enfrentan de manera directa dos ideologías políticas de los candidatos de
derecha e izquierda, quienes aspiran a ocupar la máxima responsabilidad y
dignidad del país, para dirigir el destino de más de 50 millones de colombianos,
el candidato o candidata que gane deberá gobernar para el conjunto de la
sociedad y no para una minoría que se impone de forma organizada mediante el
proceso electoral. Es necesario mencionar que este nuevo gobernante electo de
forma democrática debe procurar entre las acciones más urgentes lograr cohesionar
y pacificar la sociedad, utilizar sus capacidades para afrontar los grandes
problemas que se presentan en las regiones más apartadas del país, procurar
mejorar la calidad de vida de millones de habitantes que aún desconoce para que
sirve un presidente y enfrentar nuevamente los actores armados desde una mirada
integral que procure iniciar un camino para la construcción de una Política
Nacional de paz que sobrepase el periodo de gobierno y marque una hoja de ruta
para lograr unas condiciones que permiten una paz en todos los territorios del
país.
Cabe
resaltar que Colombia tiene grandes problemáticas sobre las cuales se han
desarrollado acciones de choque y se buscan respuestas que permitan disminuir
la gran brecha de desigualdad y pobreza económica que existe en el país, la
corrupción que se ha expandido a todos los espacios de los poderes públicos y
que afecta la confianza de los ciudadanos en el Estado y sus representantes.
Frente
a este escenario tan complejo es necesario un ejercicio de votación consciente
por parte de cada ciudadano y ciudadana, definir qué clase de país desea que
sea construido y tener presente que cada persona juega un papel muy importante
en la construcción de un país más justo donde el futuro no dependa del
departamento o municipio donde se nace, ser parte de una familia pobre o una
familia clase media, donde las oportunidades exista para todos y todas, donde
el proceso de movilidad social sea real y no una simple quimera, donde cada
persona pueda decidir sobre su futuro donde encuentre un oficio o desarrolle
una especialidad concreta que le permita construir comunidad y sociedad.

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