El derecho a un futuro en el pacífico colombiano
La población del Pacífico colombiano es pujante; ha resistido mediante la alegría, las danzas, la cocina exquisita, las balas y ante todo el abandono de todos los gobiernos. Sin embargo, en los últimos años los jóvenes y adolescentes de los territorios han tomado una decisión que afecta a cada familia y a su comunidad en su conjunto.
Por: Marlon Bedoya Cifuentes
Este hecho de quitarse la vida de manera abrupta sin una explicación concreta, solamente el deseo de dejar el mundo y con ello sus sufrimientos, que les afecta en edades muy cortas, afectando el tejido social de la comunidad y abriendo mil preguntas entre quienes se quedan en estos territorios. Esta pregunta sobre por qué los niños y jóvenes se suicidan no ha logrado ser resueltas.
Algunos académicos e investigadores que han realizado estudios etnográficos e investigación participativa en esta región del país han encontrado entre posibles causales de suicidios en niños y adolescentes la pobreza extrema, imposibilidad de acceder a un sistema educativo, la ausencia del derecho a la salud y recreación, familias con violencia intrafamiliar, la problemáticas del reclutamiento forzado, además de la constante violencia armada que existe en los territorios por la presencia de actores armados de diversas orientaciones políticas que cumplen una función específica proporcionar orden y reglas en medio del abandono gubernamental que ha existido por décadas.
En este contexto surgen una serie de preguntas respecto a cómo las infancias han crecido en nuestro país en medio de tanta violencia, que visión han creado sobre el mundo que les rodea y cuáles mecanismos de defensa han desarrollado para interactuar con el mundo que les rodea, cómo han logrado resistir tantos episodios de violencia a lo largo de sus vidas, sin quebrantarse en el proceso, es importante plantear si debido a estas circunstancias sociales y económicas no han logrado desarrollar un apego a la vida en medio de tantas carencias y dolores que no logran ser resueltos por sus cuidadores y redes de apoyo inmediatas.
En medio de este escenario tan abrumador sobre los suicidios e intentos de suicidios por los niños, niñas y jóvenes de esta región del país, según el último informe de la Defensoría del Pueblo en su informe Buen futuro en el pacífico colombiano 2026, se encuentra que entre el año 2021 – 2025, se presentaron 122 casos de suicidios entre niños y jóvenes de 5 años a 28 años en toda la zona del litoral pacífico colombiano y 1.533 intentos de suicidios que fueron catalogados por las autoridades médicas, en este periodos de tiempo analizado, antes esta situación tan preocupante y compleja, es preciso preguntarse qué acciones han sido desarrolladas en los últimos años y cuales acciones son desarrolladas por los gobiernos locales y gobernaciones del pacifico colombiano, para prevenir este fenómeno entre un población de especial protección o simplemente esta situación está siendo ignorada, existe un diagnóstico e identificación de una problemática pero no logra llevarse a cabo un proceso de consolidación de soluciones a corto, mediano y largo plazo que tenga como fin proteger la vida de los niños, niñas y jóvenes del pacifico colombiano.
Es adecuado mencionar que cada una de las vidas perdidas es una muestra concreta de las fallas que existen por parte del Estado colombiano, las comunidades y la sociedad en general, no lograr proteger la vida de niños, niñas y adolescentes es una falla de la sociedad, de las familias de la red de apoyo que estaba junto al niño, niña o joven.
Algunas ideas desde mi posición para lograr avanzar frente a esta problemática es preciso vencer la violencia armada y garantizar los derechos mínimos a quienes por décadas han crecido en la exclusión y desigualdad, buscando transformar estas historias de vida y protegiendo la salud mental de este grupo poblacional, para ello se requiere acciones de fondo, programas y proyectos que busquen cambiar los entornos, disminuir los episodios de violencia, construir espacios seguros y de acompañamiento donde las infancias y jóvenes no se encuentren en la absoluta soledad y falta de oportunidades que los lleve a tomar esta decisión que pone en tela de juicio a los gobiernos locales, regionales y de carácter nacional.
Ante la pérdida de vidas la sociedad pierde en su conjunto, perdemos personas que podrían cambiar la historia de sus territorios, posibles profesionales investigadores, deportistas, docentes, escritores, cantantes, constructores, bailarines, enfermeras y médicas, por lo anterior es necesario lograr construir programas de atención individual y comunitarios que permitan enfrentar esta problemática, bajo la premisa que cada vida del pacifico es importante y requiere todos los esfuerzos institucionales y gubernamentales, buscando disminuir esta problemática de manera real que se logren ver los impactos de programas de prevención y salud mental para los niños, niñas y adolescentes del pacifico colombiano.

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