La reconstrucción luego del Terremoto
Eran
las 7:36 am del 10 de agosto de 2026. La vida en las ciudades y municipios más afectados
por el terremoto en Colombia nunca volvió a ser igual; miles de familias perdieron
sus viviendas, corridos por años de esfuerzo que representa la adquisición de
bienes materiales, generando una profunda herida psicológica en miles de
personas en distintos lugares del Valle del Cauca, Chocó y el Eje Cafetero.
Por: Marlon
Bedoya Cifuentes
Las
víctimas de este desastre natural en las principales ciudades afectadas continúan
rogando a las alcaldías y gobernaciones ayudas de carácter humanitario y
algunos esperan que suceda un “milagro en la patria milagro”, teniendo suerte y
la posibilidad de ser bendecidos con una vivienda para lograr solventar la
necesidad más apremiante: un nuevo techo que sea de su propiedad donde puedan
estar tranquilos y seguir adelante luchando por sus sueños y aspiraciones
individuales y familiares.
En la
ciudad de Cali, las ayudas humanitarias durante las primeras semanas de la
tragedia fueron de millones de ciudadanos que ante, el acontecimiento,
corrieron en masa a socorrer a quienes habían perdido todo. Con el paso de las
semanas, las ayudas humanitarias empezaron a disminuir hasta el punto de que
las ayudas dejaron de llegar; la solidaridad no logró ser eterna y cada día las
necesidades de los sobrevivientes continúan y están vigentes.
Colombia
es un país que suele levantarse de manera constante ante los desastres
naturales que suelen presentarse a lo largo del tiempo, pero es posible afirmar
que no existe actualmente un plan para enfrentar los efectos del terremoto en
el Valle del Cauca, Choco, y zonas del eje cafetero, cada administración de
gobierno local y departamental, están realizando lo que sus capacidades
presupuestales les permite desarrollar, sin embargo parece que será imposible
brindar una atención integral a todas las víctimas de este nuevo desastre
natural.
La
posibilidad de brindarles una nueva vivienda a las familias afectadas en todo
el país es mínima; para este ejercicio de acercamiento vamos a utilizar como
referencia a la ciudad de Santiago de Cali, donde existen condiciones
económicas poco estables y empresas. Hasta la primera semana de octubre de 2026,
se han entregado un máximo de 40 viviendas, las cuales han beneficiado a 40
familias de forma directa, estas viviendas han sido otorgadas por el sector
privado, sin embargo, surgen una serie de preguntas respecto a cómo ayudar a
las más 45.000 familias afectadas que se encuentran en los registros y censos
locales de población víctima del terremoto, surgen preguntas sobre que acciones
va a desarrollar la gobernación del Valle del Cauca, la Alcaldía de Cali y el
Gobierno Nacional, se debe lograr desarrollar un plan efectivo de
reconstrucción de viviendas o entrega de incentivos económicos para estas
familias que se encuentran con la incertidumbre y desean tener certezas ante la
emergencia que cada día les afecta más y más.
Desde
mi visión política, es necesario pensar e idear un proceso de reconstrucción
integral de estas ciudades, cómo lograr recuperar la salud mental de los
habitantes y cómo brindar un mínimo de dignidad a las personas que perdieron
todo en el terremoto y otras familias que no tienen la capacidad económica de
adquirir una vivienda de manera urgente.
Este
es un ejercicio que requiere la articulación real y efectiva de los diferentes
actores gubernamentales desde los gobiernos locales, regionales y el gobierno
nacional y hasta la ayuda de la comunidad internacional en su conjunto, para
ello el Gobierno Nacional debería desarrollar un plan de atención integral y
reconstrucción de las ciudades afectadas, para hacer frente a una situación
humanitaria que ha puesto en entredicho la capacidad de respuesta
institucional, se otorgaran subsidios de
viviendas, se entregaran viviendas prefabricadas o simplemente cada persona
damnificada debe procurar por sus propios medios buscar adquirir una nueva
vivienda o vivir en alquiler durante los siguientes años mientras se elabora
una estrategia de reparación y reconstrucción para las víctimas del terremoto.
En
situaciones tan complejas donde la posibilidad del Estado de ayudar al proceso
de reconstrucción es limitada también una opción es informar a los damnificados
de la incapacidad económica existente con el fin de evitar que las personas
tengan ideas sobre una serie de ayudas que nunca les van a llegar, teniendo
presente acontecimientos recientes que han ocurrido en el país, donde el Estado
ha sido incapaz de reconstruir ciudades afectadas por desastres naturales un caso
concreto es la avalancha de Mocoa, en Putumayo, ocurrida en el año 2017, la
cual arraso un casco urbano y dejo más de 15.000 personas afectadas, hasta la
actualidad las capacidades institucionales brillaron por su imposibilidad de
reparar a los afectados directos de esta tragedia de manera integral los
esfuerzos han sido descoordinados y no se logró el avancen en goce de derechos
de quienes habitan esta zona del país.
Ojalá
este nuevo desastre natural no se convierta en un nuevo punto de referencia de
la incapacidad Estatal para hacer frente a las tragedias naturales y se logre
avanzar en una gran gestión efectiva de recursos económicos, con un plan
detallado y organizado del proceso de reconstrucción a la medida de cada ciudad
afectada que permita mejorar las condiciones de vida de los afectados y que las
ciudades logren avanzar en infraestructura, para enfrentar los cambios
ambientales propios del siglo XXI y los desastres que podrían ocurrir en un
futuro no muy lejano, por lo anterior es necesario plantearse la necesidad de
construir ciudades resistentes a los fenómenos naturales agudos producto del cambio
climático que suele afectar en mayor intensidad a los países pobres de América
Latina y con menos capacidad de respuesta frente a las emergencias naturales,
ciudades que resistan situaciones adversas como terremotos, tormentas de
grandes dimensiones, sequias producto de las consecuencias del cambio climático.

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