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Tareas para enfrentar el fascismo de turno


Tareas para enfrentar el fascismo de turno

Tareas para enfrentar el fascismo de turno

Nos encontramos en el decurso de una de las veintiocho partes en el tiempo de este fatídico gobierno a ultranza fascista, caracterizado, conforme nos lo conceptualiza Sergio de Zubiría, por la perpetuación de las crisis económicas, el desencanto con el sistema democrático, la tendencia a la desideologización y la crisis de las utopías.

 

Por: Armando Palau Aldana

 La alianza con las grandes corporaciones, la recuperación de los valores tradicionales y un pasado mítico, el autoritarismo y la disciplina, el resquebrajamiento de las expresiones culturales, el racismo estructural, el cercenamiento de la ideología de género, el señalamiento de la defensa del medio ambiente como una teoría conspirativa y el culto a la muerte, facciones conjugadas con una mezcla de frustración, temor y falta de autoconfianza que conducen al “goce” de su propia sumisión, que se compensan con un fantasioso “orden y seguridad”, como un modelo de corte transnacional.

Valga precisar que históricamente también existe fascismo de izquierda, al que muchos proyectos políticos o breves espacios de gobierno, si bien es cierto no encuadran plenamente, se aproximan o consuman varias de las características que intentan esconder infructuosamente, como cuando se apela al autoritarismo bajo el incógnito del populismo, negando, cercenando o estigmatizando desde la volátil soberbia del poder la posibilidad de la controversia y el disenso como fuente de la creación de conocimiento.

En estos términos, resulta distante de la realidad de los hechos bajo toda circunstancia, que el Pacto Histórico, como la electoralmente más grande movilización de la oposición, invoque trece millones de votos de los comicios presidenciales como un activo. Las cifras nos indican que este movimiento obtuvo casi cuatro millones y medio de votos en las elecciones al Congreso en marzo pasado. El resto de los casi 21 millones de votos de ese momento (16.5), los obtuvo el Centro Democrático, el Liberalismo, la Alianza Verde, el Conservatismo, la U, Cambio Radical, Ahora Colombia, Salvación Nacional, el Frente Amplio y otros movimientos minoritarios. Este es el mapa político y electoral de Colombia 2026. Arrogarse la vocería de quienes votamos por Cepeda en contra de Espriella, es una inaceptable falacia.

Un movimiento que en pleno siglo XXI esté anunciando un jefe natural, retrocede al oscurantismo, porque niega o cercena los derechos fundamentales rindiendo culto al mesianismo y la representatividad, que niega la transición hacia la participación democrática. Endiosar personajes en política es una clara muestra de incapacidad, de falta de autonomía, de ausencia de pensamiento político y de carencia de soberanía individual. Es una muestra de conglomerado de súbditos y lacayos. Requerimos que las fuerzas alternativas recapitulen y ofrezcan una opción cierta de transformación de las costumbres políticas. 

En nuestro caso colombiano, en la ruta de la oposición, aunque algunos se pierdan en la declaración de independencia respecto al gobierno como la Alianza Verde, todo partido o movimiento, debe actualizar y definir fundamentalmente la plataforma política, que comprende precisar el diagnóstico de la problemática que aqueja nuestra matria, es decir la identificación del problema o la formulación de la pregunta y las propuestas para atender y resolver la crisis del país, en forma tal que se avizore una convivencia incluyente para el bienestar general, sin exclusiones. Por supuesto, en este contexto, debe procurarse una aproximación al panorama político mundial tomando partido, como referencia por lo menos, el horizonte latinoamericano y caribeño.

Tenemos un enorme reto: permear con nuestras irreverentes opiniones que no se rinden frente al mesianismo de papel, expuesto a incinerarse en el decurso de una sola chispa que dé testimonio de los excesos del culto a la personalidad, donde perpetuarse es negar la posibilidad de que las y los demás incursionen en el desarrollo y reconocimiento de sus derechos a participar en la conformación, ejercicio y control del poder político. Son varias expresiones que desde varios movimientos y prospectos políticos tienen la posibilidad de facilitar la participación de sujetos en la dinámica de la gobernanza política, pero en la dinámica se niegan a escuchar opiniones prefiriendo adulaciones, porque piensan que la posta del relevo es un ejercicio personal y discrecional al que no renuncian empalagados de la temporalidad del efímero cuarto de hora en que una brizna del carrusel del azar y la causalidad les puso, mientras la sociedad civil se queda sin quien recoja sus inquietudes, sugerencias o ideas para sortear avante mancomunadamente la encrucijada que nos apresta.

En 1934, Gardel y Le Pera compusieron el palpitante tango “Cuesta abajo”, por el que no debemos desfilar: “Si arrastré por este mundo / la vergüenza de haber sido / y el dolor de ya no ser. / Bajo el ala del sombrero. / cuántas veces, embozada, / una lágrima asomada / yo no pude contener... / Si crucé por los caminos / como un paria que el destino / se empeñó en deshacer; / si fui flojo, si fui ciego, / solo quiero que hoy comprendan / el valor que representa / el coraje de querer”.

 

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