Uruguay hoy está más triste
Se fue Rubén Rada, pero permanece entre nosotros una obra inmensa y una huella imborrable.
Rada no fue únicamente un extraordinario músico, compositor y creador. Fue una expresión profunda del Uruguay afrodescendiente; un artista que llevó el candombe desde nuestros barrios hasta los grandes escenarios del mundo, sin apartarse jamás de sus raíces.
Con su voz, su tambor, su alegría y su extraordinaria capacidad creativa, hizo visible una dimensión esencial de nuestra identidad nacional. En tiempos en que ser negro implicaba, con demasiada frecuencia, permanecer al margen, Rada ocupó el escenario, creó, innovó y demostró que la cultura afrodescendiente no era una nota al pie, sino una parte fundamental de la cultura uruguaya.
Hoy despedimos al artista, pero también al hombre que hizo reír, bailar, pensar y emocionarse a varias generaciones.
Su partida nos duele. Sin embargo, los grandes creadores encuentran una forma singular de trascender la muerte: permanecen en la memoria de su pueblo.
Cada vez que suene un tambor, cada vez que una nueva generación descubra el candombe y cada vez que Uruguay reconozca con orgullo sus raíces africanas, Rada estará presente.
Gracias, Negro Rada, por tanto.
Hasta siempre,
hermano.
Tu música seguirá sonando y tu tambor continuará convocándonos.

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